De la culpa a la gracia: el «¡wow!» del Evangelio
Para dar inicio a la jornada, el pastor Laurent Gerber contó la historia de un conductor al que le anularon la multa antes de que recibiera un regalo inesperado. Esta parábola ilustra el paso de la culpa al asombro. El perdón ya es un don precioso, pero la gracia va más allá: Dios ofrece su amor de forma gratuita y abundante. Según él, el testimonio cristiano nace de esta experiencia personal de la gracia. Quien ha encontrado a Cristo desea, naturalmente, contar lo que ha vivido y reconocer la obra de Dios en la vida de los demás.
Un recorrido marcado por la diversidad cristiana
Raphaël Anzenberger, secretario general de la Unión Bautista y director de la Red Evangélica de Quebec, compartió un recorrido marcado por la diversidad de tradiciones cristianas presentes en su familia. Tras un encuentro decisivo con Cristo a los veintidós años, comprendió con mayor claridad su vocación misionera. Junto con un amigo luterano, visitó durante dos años diferentes iglesias de Estrasburgo, descubriendo la riqueza de la diversidad cristiana. Esta experiencia dio lugar a un movimiento que reunió a numerosos jóvenes de diversas confesiones. También destacó la importancia de la evangelización y del Movimiento de Lausana, que fomenta el anuncio común del Evangelio.
«Confianza, levántate, te llama»
En un mensaje en vídeo, monseñor Jean Tailleur presentó el lema que guía su ministerio: «Confianza, levántate, te llama». Inspirado en la historia de Bartimeo, resume, a su juicio, la misión de la Iglesia. Esta está llamada a conducir a las personas hacia Cristo, más que a imponerles respuestas. Al igual que los discípulos, que se convierten en mediadores de la llamada de Jesús ante el ciego, se invita a los creyentes a acoger, animar y acompañar a quienes buscan a Dios. El testimonio cristiano consiste, así, en hacer descubrir a cada uno que es amado y llamado a la esperanza.
Un camino marcado por tres encuentros con Dios
El evangelista Benoît Marcoux ha relatado su itinerario espiritual, que comenzó en la adolescencia, cuando el Evangelio transformó a su familia. Su camino se ha articulado en torno a tres encuentros decisivos: el descubrimiento de Jesucristo y de su salvación, la experiencia del Espíritu Santo en un contexto carismático y, por último, la revelación de Dios como Padre. Esta última experiencia le liberó de la búsqueda del rendimiento y le permitió descubrir su identidad de hijo amado. En su ministerio de acompañamiento, constata hasta qué punto esta revelación sigue siendo esencial para ayudar a los creyentes a recuperar la esperanza y la confianza.
La unidad de los cristianos, un testimonio creíble para el mundo
David Drum, teólogo y autor estadounidense, afirmó que la unidad de los discípulos de Cristo constituye hoy en día uno de los testimonios más convincentes para el mundo. Cada tradición cristiana refleja una dimensión particular de Cristo, pero ninguna puede, por sí sola, manifestar toda su riqueza. Cuando los creyentes viven una comunión auténtica, hacen que Cristo sea más visible. Ilustró esta convicción con la experiencia de Tucson, donde las iglesias apoyaron a las escuelas públicas y luego colaboraron con los servicios sociales a través del programa Care Portal. La unidad se convierte así en un servicio concreto prestado a la sociedad.
Los talleres propuestos permitieron explorar diferentes formas de dar testimonio de Cristo en la vida cotidiana.
El taller de Éric Lanthier puso de relieve la importancia de la escucha como camino de sanidad y reconciliación. A imagen de Cristo, que se acerca a cada uno en su realidad, la escucha atenta permite restablecer las relaciones y acercar a las personas.
James Langlois presentó el papel de los medios de comunicación en la evangelización. A través de la experiencia del medio de comunicación quebequés Le Verbe, mostró cómo las herramientas de comunicación contemporáneas pueden convertirse en espacios de diálogo y de anuncio del Evangelio.
Marc Pilon reflexionó sobre la vocación de los cristianos en el mundo laboral. Cada creyente está llamado a dar testimonio de Cristo en su entorno profesional y a contribuir al bien común de la sociedad.
Sylvia Abretti invitó a los participantes a una oración diaria a las quince horas, la hora de la Cruz. Esta iniciativa, centrada en el amor y la misericordia de Cristo, alimenta también la unidad de los cristianos.
Martin Hoegger


